Imacec de junio creció 4,9%, cifra que si bien se ubicó en la parte baja de las expectativas, permite cerrar el semestre con un avance de 4,7%, la mayor alza en seis años. El desafío ahora, dicen los analistas, es consolidar un crecimiento en la segunda mitad con bases estadísticas más exigentes.

No hay dos lecturas respecto del positivo semestre que se cerró ayer, luego que el Banco Central diera a conocer el Imacec de junio, que registró una expansión de 4,9% en 12 meses. Esto impulsado por el dinamismo de los sectores no mineros que se expandieron 5%, mientras que el Imacec minero alcanzó un crecimiento de 3,7% interanual.

Si bien el resultado estuvo en la parte baja de las expectativas, que apuntaban a registros sobre el 5%, sobre todo después del dato del comercio entregado por el INE (9,1% para el mes), permitió que el segundo trimestre promediara un crecimiento de 5,2%, dejando al primer semestre con un 4,7%. En ambos casos es el mejor registro desde 2012.

El Imacec de junio fue valorado positivamente por el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, quien, no obstante, advirtió que “no caeremos en la autocomplacencia ni vamos a quedarnos dormidos. El camino del crecimiento, del desarrollo del país, es una batalla de largo plazo, no se gana en un mes o en unos pocos meses. Vamos a continuar trabajando para que estas cifras que estamos viendo lleguen a los chilenos y mantener un crecimiento inclusivo”.

Punto de inflexión

Existe consenso en el mercado y en las autoridades que para el segundo semestre la economía se verá enfrentada a un test más ácido en términos de crecimiento, toda vez que algunos factores que brindaron un apoyo adicional a la recuperación estarán ausentes: una base de comparación menos exigente que la del segundo semestre, influido por la paralización de Escondida en la primera parte de 2017, y más días hábiles.

El propio ministro de Hacienda resaltó sobre la segunda mitad del año que “tenemos que ser realistas. Veremos cifras algo más moderadas, pero esperamos poder seguir creciendo”.

Las dudas respecto de la consolidación del repunte de la actividad han quedado plasmadas en las últimas encuestas de expectativas. Por ejemplo, así lo reflejó el último Informe de Percepción de Negocios del Banco Central. El tema preocupa en La Moneda, que ayer lo abordó en el comité político con el presidente Sebastián Piñera.

En ese contexto, las señales de un segundo semestre menos dinámico comenzaron a verse con la ralentización de los crecimientos desestacionalizados. Así, a junio, tanto el Imacec, con una contracción de -0,1% frente a mayo (0,7%) como sus componentes mineros con -2,7% frente al mes previo (3%) y no minero de 0,2% frente a mayo (0,5%) mostraron rendimientos menores. En el caso particular del sector minero tiene que ver con bases menos favorables y va configurando un escenario más modesto para el segundo semestre, marcado, además, por los riesgos de la eventual paralización de Escondida.

Según un análisis de BBVA, el crecimiento desestacionalizado para junio “vuelve a ubicarse en la parte baja del rango histórico, marcando lo que esperamos sea la tónica del segundo semestre de 2018”.

Por lo mismo, aseveran “seguimos insistiendo en el desafío de mantener confianzas altas a nivel de consumidores y empresarios en un escenario con acotada inversión, ralentizado empleo, peores términos de intercambio, menor crecimiento esperado de China y condiciones financieras externas algo menos favorables. El mercado y analistas se han movido hacia nuestra visión algo menos condescendiente las últimas semanas”.

Coincide Benjamín Sierra, de Scotiabank, quien señala que “efectivamente el análisis tendencial sugiere que hay una moderación que sin ser muy dramática y con un ritmo todavía muy por sobre los crecimientos de los años anteriores, tiende a moderarse”.

Pero también hay otros factores, que apuntan a decisiones de política económica. A juicio de Alejandro Fernández, de Gemines, a pesar de que el primer semestre termina bien, “cuando uno mira las cifras desestacionalizadas, el panorama se ve complicado”. Esto, dice, porque factores como el escenario externo de guerra comercial y el deterioro de las expectativas muestran unasegundo semestre más flojo, a lo que se suma “la ausencia de medidas del gobierno que tiendan a impulsar la inversión y el crecimiento, por lo menos hasta ahora”.

Esta idea es compartida por Patricio Rojas, de Rojas y Asociados, quien plantea que si bien se administraron bien los factores favorables del primer semestre, “todavía la economía no agarra un ritmo en que uno pueda decir que el segundo semestre va a ser más dinámico, el mercado laboral genera inquietud y para ello es necesario que el gobierno muestre más energía en colocar nuevos proyectos”.

El consenso preliminar apunta a que el segundo semestre el ritmo de crecimiento estaría en torno al 3%, partiendo con un Imacec de julio entre 3% y 3,5%. Para 2018 la proyección está en torno al 4%.