Escala polémica en Panguipulli: Denuncian a inmobiliaria por no presentar estudio ambiental

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En agosto, los vecinos ya habían encendido las alarmas por los eventuales impactos ambientales y viales que estiman ocasionará la iniciativa, y el 2 de febrero recién pasado, uno de ellos, respaldado por la Corporación de Amigos de Panguipulli, interpuso una denuncia ante la Superintendencia de Medio Ambiente de la XIV Región. Acusan que la iniciativa no se ingresó al SEIA, como lo establece la ley. Pero los desarrolladores de la obra aseguran que hoy tienen permiso aprobado para construir 20 casas, por lo que no requieren estudio ambiental. Agregan que igualmente realizarán consultas a las autoridades para ratificar su postura 

“Un nuevo concepto de urbanización, donde la exclusividad y la tranquilidad son parte de la experiencia”. Esta es la invitación que hacen los desarrolladores del proyecto Bahía Panguipulli a los interesados en una de las 70 parcelas de 5 mil m2, que están comercializando a orillas del lago Panguipulli.

Sin embargo, la tranquilidad no es precisamente lo que ha rondado en torno a este proyecto en los últimos meses. En agosto pasado, un grupo de vecinos, liderados por la Corporación de Adelanto Amigos de Panguipulli -que integran empresarios como Nicolás Ibáñez, Peter Hill y miembros de las familias Luksic y Von Appen, entre otros-, encendió las alarmas por los eventuales impactos ambientales y viales de la iniciativa que se construye en un predio de 140 hectáreas en esta península (ver infografía).

¿Quiénes están detrás del proyecto inmobiliario? Un grupo de socios encabezados por el ingeniero Claudio Cordero, socio principal de Inmobiliaria Ambienta, junto al economista Paul Fontaine, al animador Rafael Araneda y otros inversionistas minoritarios.

Pues bien, el 2 de febrero Vito Capraro Campolughi, médico que reside desde hace 24 años en Panguipulli, presentó una denuncia en contra de la Inmobiliaria Panguipulli y de Ambienta, titulares del proyecto, ante la Superintendencia de Medio Ambiente de la XIV Región, lo que ha vuelto a agitar los ánimos en la zona.

En lo sustancial, la denuncia, que contó con la asesoría del estudio Correa Gubbins, solicita el inicio de una investigación por parte de esa Superintendencia, y posteriormente un procedimiento sancionatorio, debido a que la obra -señala-, inició su ejecución, “sin evaluar de forma previa su impacto ambiental”, según se lee en el escrito. También solicita decretar las medidas provisionales necesarias para “evitar un daño inminente al medio ambiente o la salud de las personas que se producirá por la ejecución del proyecto”.

Consultada, la Superintendencia confirmó que recibió la denuncia, pero agregó que no puede dar detalles. A nivel general, explicó que una vez interpuesta una denuncia, inician un examen de requisitos conforme a la ley, y que deben informar los resultados en no más de 60 días hábiles.

Denuncia indica que obra es “urbana”

En conversación con “El Mercurio”, Vito Capraro asegura que los efectos del proyecto hoy ya son visibles, pues el Camino a Chauquén presenta daños por la circulación de camiones y advierte que una preocupación mayor es el sistema de descarga de aguas servidas que tendrá el proyecto. “Estamos peleando para que este lago no siga contaminándose y vamos a tener que exigir un tratamiento de aguas servidas como corresponde”, afirma.

En su denuncia ante la Superintendencia, Capraro asegura que Ambienta está infringiendo el artículo 8° de la Ley 19.300 (Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente), debido a que el proyecto se está ejecutando sin evaluación ambiental previa, según lo establecen los artículos 10 de esa misma Ley y el artículo 3° del Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

El denunciante da dos argumentos para señalar que el proyecto debió haber ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).

El primero, que se trata de una iniciativa de desarrollo urbano de más de 80 viviendas, y que tal como lo exige la normativa en estos casos, debió someterse al SEIA. Y, el segundo, que a la vez es un proyecto de desarrollo turístico, ubicado en una zona que no está regulada por un instrumento de planificación territorial, por lo que es exigible una evaluación ambiental previa.

Respecto del primer punto, afirma que la iniciativa “debió ingresar al SEIA por consistir en un proyecto de desarrollo urbano que contempla obras de edificación o urbanización cuyo destino es habitacional y comprende la construcción de 82 viviendas, excediendo el límite de 80 viviendas que exige la evaluación ambiental”. Sobre lo segundo indica que califica “como proyecto de desarrollo turístico por contar con equipamiento para fines turísticos y tener una superficie predial mayor a 15.000 m2”.

Si bien, la Corporación de Amigos de Panguipulli no figura en la denuncia, aseguran que la apoyan y se preocuparán de que el tema se resuelva en forma oportuna. “Promoveremos que se cuide el frente del lago en el área del proyecto, ya que corresponde efectivamente a un humedal y está siendo intervenido. Se solicitará que se incorpore a la actual ordenanza de humedales”, indica Aníbal Montero director de SalfaCorp y presidente de la Corporación.

Agrega que además del estudio ambiental, Panguipulli está declarado como Zona de Interés Turístico y “es también el Servicio Nacional de Turismo quién debe dar visto bueno al cambio de uso de suelo”.

Desarrolladores aseguran que cuentan con todos los permisos

En la vereda opuesta, Claudio Cordero, socio del proyecto, precisa que no han sido notificados de ninguna denuncia y aclara que los socios minoritarios (Paul Fontaine y Rafael Araneda) “no tienen injerencia en la toma de decisiones de Bahía Panguipulli y no poseen participación en Ambienta”.

Respecto de la denuncia, la desestima completamente. “Nuestro proyecto es una subdivisión rural de 224 parcelas en la cual se construirán seis casas que potencialmente podrían llegar a 20, número muy inferior a las 80 viviendas que requeriría el ingreso al SEIA”. Agrega que igualmente ingresaron una consulta formal a la autoridad “de manera de ratificar nuestra postura”, señala.

¿Qué medida tomarán ante la denuncia? “Poner todos los antecedentes en manos de las autoridades. No hay mejor estrategia que la transparencia”, responde.

Complementa que el proyecto cuenta con permisos sectoriales solicitados: permiso de construcción de 20 casas, aprobado por Dirección de Obras Municipales de la Municipalidad de Panguipulli; Subdivisión Rural aprobada por el Servicio Agrícola y Ganadero e inscrita en el Conservador de Bienes Raíces; plan de manejo forestal aprobado por CONAF; instalación de muelle, autorizado por la Capitanía de Puerto; aprobado el ingreso de la inscripción de pozo en la Dirección General de Aguas y acceso vial aprobado por el Ministerio de Obras Públicas.

“Ninguna de estas reparticiones nos han solicitado realizar alguna solicitud de pertinencia al SEIA. En otros proyectos, en comunas cercanas, como Villarrica y Pucón, nos han solicitado inmediatamente cartas de pertinencias al SEIA porque en esos casos efectivamente se requieren, condición que no se cumple en este caso por ser esta una parcelación rural”, precisa.

Hace algunos días, se descubrieron especies con valor arqueológico en la obra, situación que Claudio Cordero explica: “Hemos puesto los antecedentes que poseemos en manos del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Ellos nos instruyeron que detuviéramos las excavaciones”. Agrega que “aparentemente la zona del hallazgo es pequeña en relación al tamaño del terreno” y que están atentos a las indicaciones del CMN.

EL PROYECTO INMOBILIARIO DE AMBIENTA se emplaza en 140 hectá- reas a orillas del lago Panguipulli.

LA SUPERINTENDENCIA DE MEDIO AMBIENTE confirmó que recibió la denuncia en su oficina de partes el 2 de febrero pasado.

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